
Un profeta, dirigida por el director francés Jacques Audiard ha sido elegida como una de las mejores películas europeas del año y representará a Francia como mejor película extranjera en la gala de los Oscar.
Audiard pertenece a una saga de directores galos que apuestan por hacer un cine negro alternativo al propuesto por los Estados Unidos.
El film cuenta la historia de Malik El Djebema, un joven magrebí que ingresa en prisión. Es analfabeto, no ha conocido a sus padres y es totalmente ajeno a las costumbres que se le suponen propias. Dentro de la prisión tendrá que luchar por ganarse el respeto de los demás. Pronto, el chico llamará la atención del jefe de los corsos, César Luciani. Éste le encargará un trabajito del que dependerá su subsistencia en la cárcel.
Es muy interesante como el director muestra la variedad étnica del estado francés, haciendo protagonista de la historia a los excluidos: esto es, árabes, magrebíes, negros y corsos con un realismo fuera de la común sin caer en lo grotesco.
A este realismo, ayuda mucho la fresca interpretación del joven Tahar Rahim en su primer papel para la gran pantalla y la experiencia del veterano Niels Arestrup, que interpreta al capo de los corsos.
El aporte creativo del director viene dado por como expresa los problemas de conciencia de Malik, que están genialmente resueltos tanto visualmente como por un guión vibrante que tiene al espectador en tensión los 155 minutos que dura la cinta.
A pesar de la temática de la película, a la que muchos han querido encontrarle un parecido razonable a El Padrino y más en nuestro país con Celda 211, Un Profeta tiene su propia personalidad que no decepcionará a aquel que se acerque a las salas a verla.
Por último, me gustaría destacar la ausencia de moralina en la historia, lo que la hace mucho más interesante, ya que será el espectador el que extraerá sus propias conclusiones, como por ejemplo, el por qué de su titulo.
| < Prev | Próximo > |
|---|











