EL EMBRUJO DE ISAAK
Comienzo esta crónica avisando de que quizás sea demasiado entusiasta y peque de poco objetiva, porque, creo que, como la mayoría de los que asistimos al concierto de Chris Isaak en Atarfe, sucumbí a su embrujo desde que apareció en escena. Comenzó con un poco de retraso, sobre las diez y cuarto de la noche, debido al partido España-Paraguay, que añadió aún más emoción al evento. El teatro no estaba lleno, pero el público estuvo en todo momento entregado al intérprete californiano, que explotó su faceta de “entertainer” en el más amplio sentido del término.
Los Coronas se cayeron del cartel inicial para decepción del personal, que también protestaba por el cambio de horario.
Chris Isaak salió a escena con un traje color burdeos con inverosímiles bordados que alternó con otro modelo cuajado de espejos, que en cualquier otro parecería ridículo pero que él lucía con gran prestancia, junto con su tupé característico y esa belleza de galán de los cincuenta, de tipo duro con nariz de boxeador, pero tierno en el fondo.
Empezó el concierto con los acordes de "Lonely With A Broken Heart", de su disco "San Francisco Days", un tema rockero con un punto de swing, con el que consiguió que el público abandonara sus asientos, asientos que ya no volvió a ocupar durante todo el concierto. El delirio llegó con la versión de "Love Me Tender", bajó del escenario, se mezcló con la audiencia, e incluso cantó a dúo con una espontánea. El repertorio incluyó otras tres versiones de temas clásicos: "La Tumba Será Tu Final", "I´ll Go Crazy" y la mítica "Pretty Woman", que el público coreó enfervorecido. Lo mismo ocurrió con "Wicked Game", quizás la canción más conocida del californiano, con un inverosímil falsete final. Presentó además varios temas de su disco más reciente, "Mr Lucky", como "Cheater´s Town" y "You Don´t Cry Like I Do".
No se olvidó de "Somebody´ s Crying", "Blue Hotel" y "Blue Spanish Sky", que tocó en uno de los dos bises con los que deleitó a sus incondicionales que reclamaban insistentes su vuelta al escenario.
En definitiva, una noche memorable la del pasado 3 de julio en Atarfe, con una leyenda del rock y una banda de músicos entregados y exquisitamente profesionales. La única pega, que el público no responda ante estos eventos, tan escasos en nuestra ciudad.
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