POP DE VIEJA ESCUELA

Mucho se ha hablado en lo que llevamos de 2009 del nuevo disco de Jeremy Jay. En mi caso, fue un flechazo inmediato; seducido por el estupendo debut del año pasado, la reválida del californiano añade traje (teclados y más contundencia instrumental) a unas canciones de corte clásico que se mueven de nuevo entre las formas de los clásicos (Bowie, Smiths, Go-Betweens o hasta The Doors en "Breaking The Ice") revestidas de toques arties y de pose nuevaolera. (leer más)
Escuchadas a volumen generoso y en un contexto adecuado, lo que yo escucho es un magnífico tratado de clasicismo bien entendido y adaptado a los tiempos que corren. El barniz que quizás le faltaba a un primer disco de pretendido sonido amateur, se descubre aquí esplendoroso y sutil, con unos teclados que suman en cada nota y que se manifiestan como un complemento ideal a sus melodías.
Con todo esto, no se me ocurre poner ni un solo pero a unas canciones que hablan por sí solas y donde se me hace difícil destacar una por encima de todas, y eso es lo que más destacaría de este álbum, su unidad: arranca glorioso, con fuerza y seguridad en "We Were There", y se despide en la cima con "Where Could We Go Tonight?" ; tan sólo la repetitiva "Winter Wonder" queda algunos puntos por debajo.
Además, el bueno de Jeremy se despachó entre su anterior disco y éste con un bastante aprovechable ep, donde destacaba "Love Everlasting", quizás el colofón perfecto para este segundo disco.
La cadencia del teclado en "Slow Dance 2" marca un ritmo de despedida momentánea que deja abierta la puerta a un tercer trabajo de un artista llamado a perdurar, y que por ahora ha regalado dos discazos de pop clásico.
Escuchadas a volumen generoso y en un contexto adecuado, lo que yo escucho es un magnífico tratado de clasicismo bien entendido y adaptado a los tiempos que corren. El barniz que quizás le faltaba a un primer disco de pretendido sonido amateur, se descubre aquí esplendoroso y sutil, con unos teclados que suman en cada nota y que se manifiestan como un complemento ideal a sus melodías.
Con todo esto, no se me ocurre poner ni un solo pero a unas canciones que hablan por sí solas y donde se me hace difícil destacar una por encima de todas, y eso es lo que más destacaría de este álbum, su unidad: arranca glorioso, con fuerza y seguridad en "We Were There", y se despide en la cima con "Where Could We Go Tonight?" ; tan sólo la repetitiva "Winter Wonder" queda algunos puntos por debajo.
Además, el bueno de Jeremy se despachó entre su anterior disco y éste con un bastante aprovechable ep, donde destacaba "Love Everlasting", quizás el colofón perfecto para este segundo disco.
La cadencia del teclado en "Slow Dance 2" marca un ritmo de despedida momentánea que deja abierta la puerta a un tercer trabajo de un artista llamado a perdurar, y que por ahora ha regalado dos discazos de pop clásico.
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