Atractiva se esperaba la cita de esta nueva edición del Heineken Greenspace por la expectación generada a la hora de conocer las características sonoras del nuevo emplazamiento (Tinglado Nº 2 en el Puerto de Valencia), instalación diseñada y utilizada en la pasada Copa América; descubrir la alquimia sonora que podía resultar en las composiciones de Micah P. Hinson junto a nuestros Tachenko; y conocer el estado de forma de unas de las sensaciones indies del momento, estamos hablando de The Pains Of Being Pure At Heart.
Con estos interrogantes se presentó la quinta edición Festival Greenspace en donde, a dia de hoy, ya si estamos en condiciones de dar respuesta a los mismos. Empecemos con la cuestión sonora de la nave, en donde me llamó de sobremanera la atención el hecho que comparativamente con el anterior emplazamiento de la calle Juan Verdeguer se haya mejorado con creces este aspecto. Se pudo comprobar, sobre todo en la primera jornada, como los técnicos ajustaban el sonido a las características del Tinglado nº 2 a la perfección, dando un resultado muy positivo. Siguiendo la dinámica de acercar la música al mar, aspecto más que positivo según la experiencia en Barcelona, todos esperamos que el uso de estas naves pase de lo meramente anecdótico y puntual a un hábito cotidiano para el disfrute de los amantes de la música alternativa en Valencia.
* MIÉRCOLES, 16 DE NOVIEMBRE: The Duke & The King + Micah P. Hinson & Tachenko + Black Joe Lewis & The Honeybears
Lo cierto es que la jornada inaugural del Festival Greenspace superó las expectativas esperadas para esa noche de miércoles en Valencia. Noche de distinción, porque distintos son The Duke & The King, Micah P. Hinson & Tachenko y Black Joe Lewis & The Honeybears, y las tres bandas se empeñaron en defender con brillantez su territorio, y eso en esta clase de citas siempre es de agradecer.

The Duke & The King, proyecto liderado por Simone Felice (The Felice Brothers) presentaban su álbum de debut “Nothing Gold Can Stay”, en un concierto cargado de registros folk pero enriquecidos a la vez de la energía típica del rock, que hacia más que estimulante su directo, mucho más que la experiencia obtenida tras la escucha en disco. Sus canciones se iban aconteciendo sin titubeos, en donde la carga protagonista de la banda versa de un miembro a otro. Nos llama la atención la bella Simi Stone que, con sus coros y arreglos de violín, le otorgó a las canciones una especial belleza; y el batería Nowell Haskins (The Deacon) que le daba a las composiciones un toque soul muy atractivo. Destacamos del concierto no solo el potencial instrumental sino también vocal que presenta esta formación. Con "If you ever get famous" y la delicada "Suzanne" (cantada por el entrañable bajista Bobby Bird) o la preciosa "Summer morning rain" les bastó para agradar, sorprender y subrayar a una formación con pedigrí y oficio que apuntan alto en la música folk…o rock?
Siguió Micah P. Hinson, un artista particular, capaz de hacerte estremecer con sus composiciones como también de aburrir por explotación excesiva de recursos, aspecto que aconteció en ciertos momentos de su actuación en el Greenspace. El songwriter natural de Memphis que acaba de publicar un álbum de personalísimas versiones, que van desde Roy Orbison a Bob Dylan, Leonard Cohen o Leadbelly, se presentó en Valencia con su típica pose cargada de sobriedad para deleitarnos de un experimento sonoro al hacerse acompañar de una banda nacional tan carismática como Tachenko. Curioso y sorprendente fue descubrir a los de Sergio Vinadé defenderse en un terreno que no era el suyo, y comprobar que unos buenos músicos (como son los Tachenko) pueden con todo, acompañando a la perfección las composiciones de un Hinson un tanto disperso y monocromático. Su voz, reflejo del paso del alquitrán y nicótica por la laringe, adquiere una profundidad de ultratumba capaz de inquietarte como por ejemplo en “Yard of blonde girls” o “The times they are changin”, o de estremecerte en “On My Way”, cargada de una fuerza bestial en el in crescendo final, en donde Hinson perdió (por fin!) los papeles sobre el escenario para deleite de los asistentes.

Aunque sería Black Joe Lewis quien realmente desarmaría el esqueleto de los asistentes, auténtica lección de soul para no parar de menear el cuerpo. Muchos son los grupos que están surgiendo abanderados por este sonido soul, pero no todos consiguen el sonido clásico de los 60-70 al que nos transporta este combo tejano. Por el escenario "pasaron" James Brown, Al Green, Wilson Pickett y Otis Redding. Black Joe Lewis & The Honeybears, vinieron a presentar su debut “Tell ‘Em What Your Name Is!” (Lost Highway), poniendo un punto y seguido a lo presenciado anteriormente. Le dieron ritmo a la noche, porque lo suyo es el funk, el soul, los ritmos bluseros imparables (y si no escuchen el tema “Im Broke”) y una actitud sobre el escenario huracanada.
Es de mención la destreza de Black Joe Lewis, que cuando se aplica a la guitarra lo hace con una agilidad que espanta si se mira fijamente sus manos. Tanto la sección de vientos como la de cuerda y la percusión de los Honeybears ponen todo en el asador para que el resultado no deje a nadie indiferente. Solo un pero, tras los primeros brillantes veinte minutos de actuación, la cosa bajó algún que otro entero. Aunque al final se invocó al maestro James Brown y la actuación acabó por todo lo alto.
* JUEVES, 17 DE NOVIEMBRE: Atlas Sound + The Pains Of Being Pure At Heart
La segunda y jornada de cierre del Heineken Greenspace en Valencia era la que previsiblemente debía atraer a más personas por la supuesta mayor expectación debido a la inclusión en el cartel de dos proyectos muy dispares: la presentación del nuevo proyecto de Atlas Sound, y de una de las sensaciones del año como son The Pains of Being Pure At Heart. Esto hizo congregar en muchos casos personas que particularmente venían a ver a uno de los dos grupos, aspecto que no hizo que aumentara las ventas de entradas en relación a la jornada anterior.
La actuación de Atlas Sound, proyecto personal de Bradford Cox (Deerhunter), no se cómo tomármela, ya que a veces pienso que la frontera entre un espectáculo innovador y genuino y una verdadera estafa es tan fina que debe andarse con pies puntillas en lo que se escribe. La verdad era que el proyecto Atlas Sound aplicado a un directo me suscitaba claras dudas, aspecto que hiciera que tras la actuación no me quedara muy tocado. Y es que trasladar todos los matices de sus álbumes (“Let The Blind Lead Those Who Can See But Cannot Feel” y “Logos”) en un show cuyo único protagonista sobre el escenario era solo el propio Bradford era más que utópico. Su virtuosismo grabando con loops y tocando sobre ellos quedaba muy limitado si comparamos con otros artistas que he tenido el placer de ver este año (salvándose la diferencia estilística), tales como Matt Elliott o Andrew Bird. Táchenme de ignorante o será que no soy tan moderno como pensaba, porque rescatando las verdaderas joyas creativas como “Sheila”, “Recent Bedroom”, “Quarantined”, el resto, incluida “Walkabout” (primer sencillo del álbum que hace junto a Panda Bear) me pareció algo tan descafeinado como burlesco.
Y para despedida el plato fuerte de la jornada y del festival, aspecto que la organización durante la jornada anterior nos dejó muy clarito al ponernos su disco entero entre actuación, estoy hablando de: The Pains Of Being Pure At Heart. Banda a través de la cual versa una verdadera expectación en la escena indie que, con solo dos Eps y un primer disco largo de título homónimo, han deslumbrado a propios y extraños, adquiriendo un fulminante éxito mundial.
Se presentaron en Valencia con una perceptible timidez y humildad que pareciera que acabaran de tocar por primera vez en su vida. La verdad, un hervorcillo les falta, pero como estamos hablando de músicos y no artistas del “Club de la Comedia” se les puede perdonar…
Lo único que deseaba era que no vinieran con la misma actitud que llevaron al Primavera Sound, en donde aceleraron (y pienso que acortaron) su actuación para irse a pillar sitio en el Auditórium para ver en directo a sus vanagloriados My Bloody Valentine (yo hubiera hecho lo mismo una vez presenciado ese concierto). Este hecho conllevó que su actuación en Barcelona no estuviera a la altura, en donde el vocalista Kip Berman nos deleitó una serie de “gallitos” que resultaban a menudo abrumadores.
Y el deseo se cumplió. Su actuación en el Greenspace sin llegar a ser brillante fue bastante buena, estando muy mejorado el aspecto de la entonación de Kip y la claridad de los arreglos de Peggy Wang-East; aunque lo que destacó más fue el ímpetu de unas distorsionadas guitarras, de fuerte presencia, que dan ese toque lo-fi tan característico de esta banda.

Salvo “Contender”, para desgracia de cierta persona, tocaron todo el material publicado, destacando esa pedazo de joyita que transmite una radiante felicidad: “Your adult friccion” (la clavaron!), la tierna “A teeneger in love” y la luminosidad de las guitarras celestiales de “Higher than the stars”, la mejor de la noche para un servidor.
En el bis, y manteniendo el nivel que permitió a casi todos salir con buen sabor de boca, tocaron “Everything with you” (menos impactante que en el disco) y “Gentle sons”. Y con ello una hora cargada de preciosos himnos pop, que divierten y evocan, trasladándote a un rincón feliz de tu corazón recargándote de buenos sentimientos. Ya lo dicen ellos, te harán llegar más alto que las estrellas…
Fotografía: Enrique Insa