La vigésimo primera edición del Purple Weekend, el festival Mod por excelencia que se celebra en nuestro país, ha congregado en León este puente de diciembre a miles de fieles seguidores de esta tendencia sesentera. Cierto es que quizás este año se fueron un poco decepcionados por la cada vez más notable ausencia de grupos estrictamente Mods. Sin embargo, la visión general de este festival resulta positiva por su maravilloso ambiente casi familiar, su buena organización y su increíble pista de baile para los ya míticos allnighter (mucho menos destacable resulta el sonido del espacio principal de conciertos).

Hay que destacar también que el Purple Weekend siempre se ha caracterizado por ofrecer actividades paralelas a los conciertos y que cuentan con una gran aceptación del público. Este años se ha podido disfrutar de dos exposiciones abiertas hasta el 18 de diciembre (“I’m One. 21st Century Mods” y “50 años de Motown: El sonido de la joven América en España”), de la concentración de scooters y del mercado Mod instalado en el Estadio Hispánico y del que se disfruta entre concierto y concierto gracias al encendido de luces del pabellón: ropa, complementos, antigüedades, merchandising y miles de vinilos entre los que perderse.
Austria, Reino Unido, Noruega, Australia, Italia, Alemania y Estados Unidos han sido los países representados por las bandas que este año han pasado por el Hispánico dejando buena muestra de la vocación internacional del festival.
Sábado 5 de diciembre
Los encargados de abrir el Purple Weekend en el Estadio Hispánico fueron los austriacos The Attention. Y lo hicieron ante un pabellón que, pese a que tan solo eran las 21:00 horas, ya mostraba el buen ambiente que se ha vivido durante las 3 jornadas de conciertos. Los de Viena, ataviados con el típico traje y corbata de los años 60, reivindicaron el espíritu Mod del rhythm and blues y el sonido que respiraba el Reino unido en la década de los 60. Sonaron temas como "Shimmynizer", "Beat machine" y "Sea Sea Rider". Destacar el pésimo sonido del Hispánico, muy variable durante todo el festival.
Desde la ciudad inglesa de Brighton llegaban Baby Charles, presentándonos la propuesta más soul y funk de la presente edición del Purple. La cantante Diona Charles repasó todas las canciones del único disco editado, en 2008, sonando temas como "This time", "Indecision" o "Invisible". Una voz increíble acompañada de una banda muy profesional.

El Hispánico lo cerraron la noche del sábado los ingleses Dodgy. Aunque había una buena entrada, la verdad es que pocos eran los que mostraban interés por escuchar temas como "Orbit Height of Satellites" o "Hard Days and Lost weekends" y es que cada año los amantes de los trajes de sastre y zapatos italianos lo tienen más difícil para encontrar música Mod en la ciudad de León.
Domingo 6 de diciembre

La noruega Vibeke nos ofreció, sin duda, uno de los mejores conciertos de esta edición del Purple. Un powerpop fresco, divertido y con muchas ganas de agradar. Muchos fueron los detalles que esta rubia impresionante hizo para, dejando prejuicios a un lado, meterse en su bolsillo a gran parte de los asistentes. Incluso Dom Mariani (Lider de DM3) se atrevió a cantar a dúo con la Noruega. Casi una hora de concierto con su correspondiente bis.
La jornada del domingo continuó con el concierto de DM3, uno de los grupos más importantes de Australia en la última década. Aunque en comparación con otras ediciones el número de asistentes ha ido decreciendo, el Hispánico en esta jornada casi llegó al lleno absoluto y, como antesala de los esperados The Sunday Drivers, los australianos dieron un discreto concierto en el que las guitarras fueron las principales protagonistas de la velada.
El grupo toledano salio al escenario a las 23:40 ante un pabellón casi a reventar. El único representante nacional en este escenario durante todo el festival nos ofrecieron un gran concierto, prestando una especial atención a las canciones de su cuarto y último disco, "The end of maiden trip", sin olvidar sus grandes éxitos, como "Do it" o "Ond my mind". Dejando a parte si la banda es o no es idónea para un festival como el Purple, lo que es innegable es la progresión y la perfecta ejecución que el quinteto lleva mejorando con el paso del tiempo. Sin lugar a dudas fue el concierto que mejor sonó en el Hispánico así como el más largo de las 3 jornadas, 1:45 minutos.
Lunes 7 de diciembre
El honor de abrir la última jornada del festival quedó reservado al grupo italiano Radio Days, amantes del lado más pop del rock, como ellos mismo se describen. Ante no más de un cuarto de entrada, hicieron sonar el powerpop de las canciones del disco homónimo "Radio Days" y de su último EP "Midnight Cemetery Rendezvous" con elegancia pero sin demasiada pasión para al público. Bien por el desgaste de los días anteriores o por el escaso atractivo del cartel de la última jornada en el Hispánico, el aforo no llego en ningún momento a la mitad de la entrada y en ninguno de los 3 conciertos se llegó a conseguir un mínimo ambiente de festival.
A los alemanes Frank Popp les quedaron mucho mejor sus canciones más pop-alternativas que las soul-pop-rock y, sin hacer demasiado ruido (por mucho que lo pretendiera su cantante) le pasaron el testigo a los legendarios estadounidenses The Blues Magoos. Esta ha sido su primera visita a nuestro país desde su formación en 1964 y lo han hecho conservando únicamente al teclista original, Ralph Scala. Ya dejaron atrás los sonidos pop, psicodélico y rhythm and blues que les caracterizaban en sus principios ofreciéndonos ahora un concierto que tenía más de heavy que de mod y en el que sólo con "We Ain´t Got", primera canción de su primer disco, consiguieron que el respetable bailase sin compasión, como si de repente hubieran visto la luz tras una última jornada un tanto desangelada.

Para concluir, y como ya apuntábamos al principio, a esta vigésimo primera edición del festival se le ha criticado que, como viene siendo tendencia en los últimos años, ha cambiado su rumbo dejando de ser lo que fue durante años: uno de los más grandes eventos Mod-Sixties de Europa. Sin embargo, el festival sigue siendo de calidad, diferente a sus inicios pero igualmente grato. No ha perdido su esencia radicalmente sino que ha evolucionado hacia un público más amplio. El Purple Weekend 2009 ha sido una concentración de buena música, cultura y diversión.
Fotografia: Inma G. Pereira











