
Perteneciente a una importante familia burguesa que controlaba la compañía de tabacos de Filipinas, sufrió la incomprensión de la sociedad por el hecho de ser homosexual, donde las apariencias lo eran todo.
Jaime en sus ganas de rebelarse al sistema establecido intentó ingresar en el partido comunista pero lo único que consiguió fue pertenecer a la elitista gauche divine catalana, grupo de jóvenes descarados, intelectuales y divertidos que tenía su punto de reunión en la Sala Bocaccio de Barcelona, ya que el partido no aceptaría su ingreso por su condición sexual, perfectamente reflejada en el film sin caer en lo grotesco.
Este tipo de películas es importante realizarlas para que las generaciones que hemos vivido en democracia y en plenitud de derechos conozcamos cómo se vivía entonces.
Lo que hace más interesante esta historia es el punto de vista de un poeta comprometido que para muchos de nosotros era un desconocido, a pesar de que murió recientemente y que dos de sus descendientes son la fotógrafa de la movida madrileña Ouka Lele y la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre.
La película arranca en la década de los 50 en Filipinas y termina en Barcelona en 1990. El film resuelve el paso del tiempo y de las distintas etapas históricas con la utilización de una imagen con más grano al principio para ir aclarándola según avanza la historia, además de tener una perfecta ambientación y caracterización de los lugares y de los personajes.
Gil de Biedma está interpretado magistralmente por Jordi Mollà pues realmente consigue transmitir la compleja personalidad del personaje, tanto en las partes habladas como en las no habladas, sin duda es una las mejores interpretaciones del año junto con la de Luis Tosar en su Malamadre de Celda 211.
Autor: César Marí
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