INAGOTABLE ADOLESCENCIA

El que no se sumerja en tan sencilla reflexión no abordará el nuevo disco de los californianos con justa objetividad.(leer más)
Si bien muchos fans ya tiraron la toalla con “Make Believe”, un disco demasiado plagado de éxitos taquilleros para un colectivo que creía que Weezer había de ser un grupo de culto mistérico y no de culto abiertamente universal, los de Cuomo siguieron su propia senda introduciendo lo que querían en cada disco y santas pascuas. Con “Raditude” no hacen sino confirmar esta premisa.
La lata se abre con la enérgica. "(If You're Wondering If I Want You To) I Want You To" , un desenfadado tema de tono pop-abilly que nos lleva a la adolescencia de una forma mucho más eficiente que las sempiternas quejas de aquellos que quieren un nuevo “Pinkerton” sobre la mesa. Tras el single, se suceden una retahíla de canciones atrayentes, mucho más electrónicas que de costumbre y que beben de estilos tan dispares como el rap, evidente en “Can't stop partying”, o el rock más sentimental que destila “Put me back together”.
Rivers recupera algunas canciones de sus discos en solitario, de las cuales quizá la que mejor luce con el cambio sea “The prettiest girl in the whole wide world” gracias a unos dulces y afilados guitarrazos que se suceden tras la pletórica y característica voz del cantante.
Sin embargo, es evidente que no todo son puntos positivos; “The underdogs” podría pasar perfectamente como tema de fondo de algún clásico de Disney, y una composición de estas características no es lo que todos esperamos de una banda de rock alternativo, pero como ya dijimos anteriormente; Weezer sigue una senda propia y poco le importan las etiquetas o las definiciones y los axiomas, Cuomo sabe aglutinar el gusto por lo despreocupado con la sabiduría que una carrera musical como la de Weezer otorga.
En definitiva, no son un grupo de adolescentes nerds, pero siguen disimulándolo a las mil maravillas.
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