MAGIA SONORA

Desde luego no hacía falta ser un genio para intuir que Jónsi Birgisson es un prodigio de la música actual capaz de llevarnos a lugares que van más allá del tiempo y el espacio. Las seis obras de arte, me niego a llamarlos sólo “discos”, firmadas junto a sus compañeros de Sigur Rós daban categóricas pistas acerca de semejante afirmación. Sin embargo, un proyecto en solitario siempre despierta cierto recelo entre aquellos que no quieren saber donde se encuentra el truco del mago, entre aquellos que temen ser defraudados por un héroe musical que no supere las dificultades de encontrarse solo ante el peligro. Por suerte para los desconfiados y para todos los que estamos dispuestos a dejarnos llevar por el hechizo de su sonido, Jónsi ha sabido defenderse a si mismo con una impecable joya compuesta de nueve de los más puros diamantes.(leer más)
“Go Do” comienza entrecortada, pero no tarda en encontrar su senda melódica, guiada por una contundente percusión que nos descubre a un Jónsi mucho más rítmico que aquel al que estamos acostumbrados. Su delicada voz pasea entre la fragilidad y el eco durante cuatro candentes minutos que acaban por dar la vuelta al asunto; ahora es nuestra respiración la que se encuentra entrecortada, y sólo llevamos una canción. Le sigue “Animal Arithmetic”, con todos los elementos del típico temazo (una melodía pegadiza, una batería rápida y bailable, destellos de tímida electrónica y un frenesí acertadamente apagado por relajados cambios de ritmo), pero recubierta de una idílica sensación de trascendencia de la que solo los grandes saben dotar a sus creaciones.
Tras “Tornado”, otra maravillosa pieza, llegamos al corazón del disco; “Boy Lilikoi” no sólo es una canción evocadora, es puro sentimiento hecho sonido, es un redoble de batería continuo meciendo una voz que parece a punto de romperse por querer expresar tanto, es una demostración en toda regla. Una demostración de calidad, sensibilidad y pasión. En este punto, igualarse (no digo ya superarse) a sí mismo parece tarea imposible, pero ya hemos aclarado que Birgisson no es sino un prodigio musical. “Sinking Friendship”, “Kolnidur” o “Around us” no tienen porqué bajar la cabeza, ya que constituyen también pedazos de magia que nos mantienen aún hipnotizados y nos transportan, en su suave balanceo, hasta el broche de oro que la cálida “Grow Till Tall”, de impecable crescendo que tanto recuerda a Sigur Rós, y “Hengilas”, con su calmada intensidad, conforman.
Es difícil de expresar, pero hay músicos que saben ir más allá de la música, que convierten esta en magia sonora, que hechizan, que cautivan, que embriagan... Jónsi demuestra ser capaz de hacer todo eso con exquisito gusto.
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