
Qué gran ambiente se respiraba en la edición de este año del Tabaco Blues Festival. Y es que un aluvión de amantes del buen hacer con una guitarra se dieron cita el pasado 5 de Junio en Vegas del Genil (Granada). Para ello, la organización prescindió de la carpa de años pasados para ofrecer un mayor espacio que albergara a los más de 2000 asistentes que abarrotaron el recinto acotado para ello.
Una noche espectacular y un cartel de lujo, hicieron que disfrutáramos del espectáculo del blues gente dispar tanto en edades y como en estilos pero con una cosa en común: ver a B.B. King en vivo. El octogenario de Missisipi consiguió un llenazo nunca visto en el festival granadino.
Con algo de retraso comenzaban las actuaciones y los primeros en pisar fuerte en el escenario del Tabaco Blues fueron unos inesperados Miss In Blues, ya que no teníamos constancia de su incursión en el cartel. Miss In Blues es el nuevo proyecto de Esther González (conocida también en el mundo musical como Sybel) y Pedro Andrea (ganador del premio mundial al mejor guitarrista de la revista estadounidense Guitar Player Magazine), que ansiaban formar una banda propia en la que homenajean a los mejores artistas y temas del blues.

Tras el fallido saludo de Esther, que confundió Vegas del Genil con Santa Fe y luego con Córdoba, la actuación se fue animando por la calidad de su show, una actuación corta pero intensa donde se demostraron las tablas de esta formación madrileña.

Una acertada actuación donde demostraron la gran combinación entre la voz aterciopelada y elegante de Esther, junto con una banda, capitaneada por la originalidad de la guitarra de Pedro Andrea, que ejecutó perfectamente temas como “Love me like a man” o “Pride and joy”, sirvieron para ambientar y romper el hielo de esta gran cita con el blues.
Tras ellos llegaba el turno de Scott McKeon. El niño prodigio del blues, que con siete añitos ya ganaba premios por sus interpretaciones a la guitarra, venía acompañado de bajista y batería para presentarnos su nuevo disco titulado “Trouble”, publicado el año pasado, su segundo disco tras su debut “Can’t take no more” en el 2007.

Scott fue interpretando los temas contenidos en sus discos y demostrando lo personal de su voz y que es un grande entre los guitarristas en la actualidad. No paró de agradecer su invitación a tocar junto con B.B. King y su estancia en Granada, así como de bromear con el público con la única frase que conoce en castellano, “una cerveza, por favor”.

Su estilo puede quizá enmarcarse dentro del pop/rock cercano a Gavin deGraw y el blues rock de Joe Bonamassa. En temas como “Broken Man” o “Capture Me” puede apreciarse esta vertiente más setentera, mientras que en temas como el que da título a su trabajo “Trouble” o “Talk to me” puede apreciarse su lado más bluesy. Seguiremos la pista de este inglés, cuya gira pasa nada más y nada menos que por el festival de festivales inglés Glastonbury.
Tas Scott venía el plato fuerte de la jornada. Los miles de fieles esperaban expectantes a una leyenda viva y mejores guitarristas de la historia, llegaba la hora de ver al esperado B.B. King. Para comenzar la actuación, se presentó la orquesta que acompaña al genial artista, un total de 8 grandes músicos que han acompañado al genial artista durante su prolongada carrera, y haciéndolo de la mejor manera posible: a base de solos en sus respectivos instrumentos. Tras ciertos problemas de sonido iniciales, disfrutamos de una auténtica demostración por parte de la orquesta de estilos como el soul, el jazz o el gospel.

Tras estos primeros compases de la actuación, la orquesta fue la encargada de presentar al mito viviente: ¡¡¡Ladies and Gentlemans, from Missisipi Mr B.B. King!!! Que desencadenó la ovación cerrada de un público entregado a la causa y que arropó a B.B. King desde el primer momento. B.B. King ocupó su silla, ya que ya pesan los años y los kilos, y comenzó a desplegar magia para disfrute del personal.

Ataviado con su maravillosa Gibson negra, en cuyo mástil reza el nombre Lucille, improvisó juguetón con el batería hasta que el batería fue incapaz de reproducir los sonidos de King con su instrumento. En todo momento sonriente y animando al público, no paraba de regalar púas a la afición y de bromear.

Todos nos quedamos hechizados ante aquel despliegue de blues y swin, consecuentes con el hecho de que presumiblemente sea una de las pocas oportunidades de poder disfrutar del maestro de Misissipi. Sin centrarse específicamente en el blues, King nos sorprendió con temas como “You are my sunsine” o “When the Saints go marching in”, más cercanas al rhythm&blues junto con el blues “Rock me baby”, entre otras, sirvieron para hacer un repaso a la música negra del siglo XX.


Tras una hora sobre las tablas King abandonó el escenario despidiéndose del público, que el hombre ya no está para muchos trotes, mientas que la banda cerraba la actuación. Aunque la actuación fue cortita, todo el mundo quedó satisfecho, hecho que se constataba fácilmente por las amplias sonrisas en sus caras.

Los últimos de la noche fueron Blues Fever, los cuales sufrieron el abandono de la gran parte de público que emigró hacia el aparcamiento tras el rey del blues. Capitaneados por Conny Resch, sirvieron para hacer bailar a los pocos que quedaban de buenos clásicos del género y de algunos temas propios, así como de dar espectáculo con sus bailarinas y coristas. Una banda con buen sonido, que no le hace falta tanto bombo y platillo en las presentaciones de su cantante.
Fotografía: Enrique Insa











