UNA NOCHE CON DAVID GEDGE
The Wedding Present se presentaron por primera vez en Granada como si el tiempo no hubiera pasado desde aquellos 80 en los que reinaron y conquistaron el panorama pop de entonces; David Gedge, historia viva de la música británica sigue siendo ese hombre bonachón, con aspecto de entrañable hooligan, que comparte esas historias sobre amores, sobre desencantos, y que supo reponerse a una ruptura dolorosa para no renunciar a su combustible de vida: su banda.

Y allí estábamos viviendo un momento único, sabiendo que probablemente será la única vez que veamos a esta banda en nuestra ciudad, y a tan poca distancia; ahora ya podemos decir que sabemos que sus canciones son sinceras y rotundas, que sus melodías siguen vigentes casi 30 años después, que sus guitarras han servido de modelo para multitud de bandas que parecían iban a comerse el mundo y se quedaron en nada. Unos Wedding Present que apenas se parecen en formación a los originales pero que mantienen la esencia de jornaleros del pop.
Una a una, las joyas de un álbum tan redondo como “Bizarro” fueron clavándose en nuestras entrañas, dejándose llevar por esas gruesas líneas de bajo, por esas guitarras furiosas y correosas y por un batería que cabalgaba sobre ellas a un ritmo de zafarrancho.

David nos preguntaba pero la sala apenas respondía; empezó fría pero pronto entró en conexión, no cabía otro desenlace; allí estaban sonando “Bewitched”, “Kennedy”, “Brassneck” o algunos rescates como la sublime “Interstate 5” de su álbum de retorno “Take Fountain”, a dos baterías a pleno rendimiento que hicieron arder nuestros corazones.
David comentaba que han tenido que pasar 25 años para que pisaran nuestras tierras, pero que esperaba que no pasara tanto tiempo para la siguiente visita; somos realistas, sabemos que probablemente no vuelvan, pero su deuda ya está saldada. Esa fría noche de Noviembre Granada se sintió cerca del alma de un tipo honesto y sincero; que ama su trabajo y sin cuya figura y obra la historia de la música contemporánea británica no se entendería de la misma manera. Y verlo firmando discos y haciéndose fotos con los fans, hablando distendidamente con timidez, sólo venía a engrandecer su figura: grande y cercano a la vez.

David, te esperamos pronto; gracias por hacernos felices y sobre todo, por permitirnos aparcar los problemas por un par de horas.
Fotografía: Jose Megía











