LA TORMENTA MAKOVSKI SACUDE GRANADA
En una lluviosa noche otoñal como ésta, pocos planes mejores se me ocurren que ir a ver a la bellísima Maika Makovski en un teatro de excelentes prestaciones como es el Teatro Alhambra. Y lo cierto es que tras hora y cuarto de rock crudo, de cuerdas vocales entrenadas para la seducción, me di cuenta de que estaba en lo cierto.
La mallorquina se presentó en el escenario con su imponente presencia, y abrió el fuego con su guitarra recurriendo a un precioso tema de su álbum de debut. Una preciosa voz, dulce y a la vez cargada de fuego, le sirve a Maika para embelesarte y llevarte a su terreno. A continuación, la banda al completo entró en escena y enganchó con “Lala Love”, ese monumento hecho canción donde amor y desamor confluyen en un ambiente brumoso ideal para la provocación; guitarras en slide flotando, percusión abrasiva y nuestra heroína cambiando de micro, destilando estilo en cada movimiento.
Bien poniéndose dulce, “Friends”, bien volviendo a los espacios cerrados y saturados en pulsaciones y ardiente deseo, “Ruled by mars”, los cuatro protagonistas llenaron el escenario con brío y nervio, sabiendo muy bien a dónde querían trasladarnos.
El suyo es un directo sin fisuras, compacto y resolutivo, que sabe alternar tormenta y calma, que aprovecha los registros de una voz privilegiada y de un talento compositivo en estado de gracia, ése que le ha llevado a componer un maravilloso disco homónimo, ése que le permite componer canciones tan dulces y aparentemente sencillas como “The bastard and the tramp”, que ella mismo presentó como una canción para cabrones y golfas.
La mallorquina se presentó en el escenario con su imponente presencia, y abrió el fuego con su guitarra recurriendo a un precioso tema de su álbum de debut. Una preciosa voz, dulce y a la vez cargada de fuego, le sirve a Maika para embelesarte y llevarte a su terreno. A continuación, la banda al completo entró en escena y enganchó con “Lala Love”, ese monumento hecho canción donde amor y desamor confluyen en un ambiente brumoso ideal para la provocación; guitarras en slide flotando, percusión abrasiva y nuestra heroína cambiando de micro, destilando estilo en cada movimiento.

Bien poniéndose dulce, “Friends”, bien volviendo a los espacios cerrados y saturados en pulsaciones y ardiente deseo, “Ruled by mars”, los cuatro protagonistas llenaron el escenario con brío y nervio, sabiendo muy bien a dónde querían trasladarnos.
El suyo es un directo sin fisuras, compacto y resolutivo, que sabe alternar tormenta y calma, que aprovecha los registros de una voz privilegiada y de un talento compositivo en estado de gracia, ése que le ha llevado a componer un maravilloso disco homónimo, ése que le permite componer canciones tan dulces y aparentemente sencillas como “The bastard and the tramp”, que ella mismo presentó como una canción para cabrones y golfas.

Y es que allí hubiera permanecido unas horas más dejando que Maika jugara con mis emociones, que me susurrara o me lanzara latigazos al corazón, porque ella sabe manejar las reglas de la seducción como pocas artistas en este país y porque éste es su momento. A sus pies, Srta. Makovski. Le esperamos con los brazos abiertos y los corazones desgarrados.
Fotografía: Jose Megía











