MÁS QUE MÚSICA…
Los cordobeses Nadir fueron los encargados de comenzar y no fueron pocos los que los arroparon desde que pisaron el escenario. Con un nuevo Ep bajo el brazo “Los Viajes Perdidos (’10)”, que puedes descargar desde su myspace y que vendían a 4 eurillos en el concierto, cambian el inglés al que nos tenían acostumbrados por el castellano.
Huyendo de modas pasajeras del panorama pop patrio, Nadir se influencian del mejor rock americano de los 90 desde su primer trabajo “Who Cares If We Fail (’99)”, y ya van 6 trabajos publicados hasta la fecha. De su larga andadura solo se puede esperar un gran directo en el que se destila fuerza y tablas, en el que se mezclaron temas antiguos con temas incluidos en este nuevo trabajo como “Lo Que Nunca Nos Contaron”. Sígueles la pista a estos cordobeses y no te pierdas sus directos cargados de energía y buenos temas guitarreros.

Según se acercaba la hora de que empezase el plato fuerte de la noche, y desde la posición privilegiada que me ofrecían las escaleras que suben a una especie de segunda planta que hay en la Sala El Tren, me resultaba cuanto menos sorprendente el poder repasar la trayectoria de un grupo con un mero vistazo al público que asiste a sus conciertos, y en estas nos encontramos cuando asistimos a cualquier actuación de Standstill, en ellas se congrega un público heterogéneo que sin duda refleja la continua evolución de los barceloneses, que comenzaron a finales de la década de los 90 dentro de estilos como el hardcore y el rock cantado en inglés, sorprende por tanto que a fecha de hoy y con una propuesta tan alejada de sus trabajos anteriores sigan atrayendo a tantos y tan diversos seguidores, algo que no hace otra cosa que acreditar el contundente directo de los catalanes.

Y es que la noche sin duda prometía, el público entregado, una Sala que representa como ninguna otra en Granada la heterogeneidad de la que hablaba anteriormente, y en la que los barceloneses no pararon de recordar lo a gusto que se sienten cada vez que la visitan, y por último la presentación de un nuevo disco “Adelante Bonaparte” (Buena Suerte, '10), un trabajo que dado su complejidad tanto en estructura, está compuesto por tres EPs, como en temática, se hace difícil plasmar en directo.

A punto de llegar la medianoche, con el escenario y sala prácticamente a oscuras se empezaron a escuchar los inquietantes acordes del piano que dan comienzo a “Todos de pie (Prefacio)”, sin duda la canción que más me atrae del nuevo disco, interpretada magistralmente por Enric Montefusco, que con voz “in crescendo”, desgarradora por momentos y el sonido de un piano que en ocasiones punzaba los tímpanos consiguió superar en intensidad la sensación de desasosiego que te transmite el tema en el disco, continuaron presentando su nuevo trabajo con temas como “Vida Normal”, “La familia inventada”, “Sálveme quien pueda”, “Adelante Bonaparte I y II”, canciones que sonaron de una forma impecable gracias al gran nivel musical de los integrantes de Standstill y a la variedad instrumental que utilizan los mismos, guitarras, bajo, dos baterías, sintetizadores, órganos e incluso una tuba. A lo largo de la hora y tres cuartos que aproximadamente duró la actuación los barceloneses tocaron numerosas canciones de su álbum anterior “Viva la Guerra” (Buena Suerte/ Intolerancia, '06), sonaron entre otras “La risa funesta”, “El porqué de hablar sólo”, “¿Por qué me llamas a estas horas?” y “La mirada de los mil metros”, siendo estas dos últimas las que más conectaron con el público, sin duda son los dos hits más reconocibles del grupo. Para cerrar el círculo que comenzaron con “Todos de pie” interpretaron “Canción sin fin (Epílogo)”, canción calcada en acordes y estribillo a la primera, variando exclusivamente la instrumentación, el tono de la misma y algunas palabras, sin duda toda una declaración de intenciones, un cierre optimista que nos habla del nacimiento, de la vida y que sirve como contrapunto a la temática inicial, más ligada a la tristeza y a la soledad.

Y es que el concierto de Standstill fue algo más que un mero concierto, algo más que música, fue una representación perfectamente enlazada, fue teatro, y sobre todo en algunos puntos del mismo fue emocionante.
Fotografía: Helena Blanca











