JOHN MAYALL: BLUES BIEN ENVEJECIDO
El recién restaurado Teatro Campos Elíseos de Bilbao se vistió de gala para albergar a un imperecedero. El artista inglés, afincado en EEUU desde los 70, prometía un espectáculo vibrante, y la gente respondió abarrotando el lugar (y eso que era domingo). Los primeros en llegar quedaron asombrados al ver al propio John Mayall vendiendo y firmando discos en un puesto de merchandising.

Mayall salió a la hora prevista y abrió el concierto con una canción interpretada con su voz y acompañado de una armónica que alternaba con ésta. Y es que los grandes maestros no necesitan más que su imponente forma de entender la música para dejar boquiabierto al público. Se le unió una banda formada por una batería, una guitarra, un bajo y un teclado Hammond, cada uno de un rincón de Estados Unidos. Comenzaron a dar un repaso a sus antiguas canciones y dando cuenta del buen hacer que han supuesto sus trabajos más recientes.

Mayall, tocando un teclado al mismo tiempo, convenció a los asistentes desde el primer momento, con un manejo exquisito de su armónica y su voz profunda y brillante. Los músicos que le acompañaban, lejos de la discreción, daban rienda suelta a la improvisación con momentos brillantes que el público supo reconocer y aplaudir. Pero como ocurre con los grandes, en ningún momento eclipsaron al gran John Mayall, que disfrutaba y hacía disfrutar a todo el mundo. A sus 76 años está en un estado de forma tan pletórico como lo estaba con los Bluesbreakers.
Sonaron clásicos como 'Room to Move' o 'California' en los que la destreza de los músicos se ponía de manifiesto con imponentes solos y pasajes mucho más relajados, alternando el blues moderno y el blues de Tenessee. Antes de terminar interpretaron una versión de uno de los ídolos de Mayall, el gran Albert King, en la que la gente se entregó por completo.

Mayall dio muestras de su habilidad como multi-instrumentalista, tocando el teclado, la armónica y su voz. Aunque quizá pudiese haberse echado en falta algún sólo suyo de guitarra, la gran banda que lo acompañaba consiguió que quedasen unas canciones y un concierto completo, con guitarreos de ensueño y sonando al blues más auténtico.
Tras hora y media de espectáculo los músicos se despidieron ovacionados y no dudaron en volver para poner el broche de horo con 'Hide Away'.
¡Qué fuerza sigue manteniendo Mayall, qué artista tan grande!
Fotografía: Daniel Del Valle











